SUPERPOBLACION CANINA EN LIMA

Desborde perruno

AHORA SE ESTIMA QUE EXISTE AL MENOS UN PERRO POR CADA CINCO PERSONAS. PARA FRENAR LA PROLIFERACION, PEQUEÑAS ASOCIACIONES REALIZAN INCANSABLES CAMPAÑAS DE ESTERILIZACION .

Si existen actualmente casi diez millones de personas y casi un millón 800 mil canes -en Lima, Callao y balnearios-, entonces hay al menos un perro por cada cinco mortales.

Esa es la conclusión a la que ha llegado el doctor Juan Effio Tumes, médico veterinario y autor de "Estudio sobre la Población Pecuaria del
Perú-Canes y Felinos" (1997), luego de varios años de seguir estas cifras poblacionales. Sin embargo, el Ministerio de Salud (Minsa) muestra cifras mucho más conservadoras, pues sus estimaciones -hasta fines del 2002- indican que solo habría unos 814 mil canes en la ciudad: un número que según el propio Effio ya se ha superado en el año 97, porque hasta ese entonces existían más de 973 mil.
"Lo cierto es que estas cifras no se acercan a la realidad porque se basan principalmente en las campañas de vacunación que realiza el mismo ministerio. En ellas, no aparecen todos los perros de la calle ni todos los que son controlados en consultorios privados".

Pero cualquiera sea la cifra correcta, es evidente la necesidad de controlar esta superpoblación, ya que los canes -sobre todos aquellos
que viven a su suerte en las calles- también pueden transmitir a los humanos varios males y enfermedades. Por ejemplo, si un perrito sale a la calle y olfatea la orina de otro, puede contagiarse de las bacterias que el primero dejó allí. Como explica el doctor Carlos Morales Mendoza, de la veterinaria Anubis, si estas bacterias se quedan en el piso y una persona las roza, también pueden penetrar a través de la piel y provocarle fiebres y dolores articulares que solo podrían ser calmados por un tratamiento con penicilina.
Pero en la lista de riesgos también está la posibilidad de que los perros sean portadores de bacterias como la salmonella (que causa la
tifoidea), la sarna, hongos o pulgas. "Incluso, pese a que se ha logrado controlar la rabia, es probable la aparición de rebrotes que precisamente nacen y se diseminan en una ciudad por los perros callejeros", explica Morales.

La doctora Ana María Navarro, coordinadora de Control de Zoonosis de la Dirección General de Salud de las Personas, del Minsa, es tajante al decir que las campañas de esterilización para frenar el crecimiento de esta población "escapan al presupuesto y serían muy onerosas para el sector". También señala que las antiguas campañas de eliminación -que este ministerio realizaba hace varios años atrás con bocados de veneno- tenían como fin evitar los brotes de rabia y no controlar la superpoblación.

Frente a esta situación, diversas asociaciones independientes -defensoras de los animales y muchas de ellas sin personería jurídica-
se decidieron a tomar al toro por las astas y organizar campañas permanentes de esterilización. Varias de ellas, como el Club de la Mascota que ha logrado financiar la esterilización de más de 170 canes el año pasado, recorren diferentes distritos y reclutan a perritas que viven en las calles o 'trabajan' en cocheras, corralones o fábricas como guardianas; perritas que son alimentadas por varias personas de una cuadra pero sin tener un dueño oficial.

Estas asociaciones las llevan al consultorio del veterinario que las va a operar; las albergan por unas horas y, si nadie las quiere cuidar (luego de la operación); las regresan al sitio donde las recogieron y pagan el costo de la cirugía de manera parcial o total. Sin embargo, como explica Nora Ticona -de la Asociación Defensa de los Animales, que esterilizó a más de 110 canes el año pasado-, el problema no es solo la falta de dinero para atender a más cuadrúpedos, sino también la mentalidad de la gente que no es consciente del hacinamiento y piensa que la esterilización de un animal es un lujo.

de El Comercio. Gracias a Carmen Escobar Velarde.